LA VIDA COMO COSTUMBRE.

Publicado: 26 enero, 2009 en Sin categoría
La costumbre de vivir, como cualquier otra costumbre, impide percibir su importancia; ‘acostumbrarse’ es aceptar  pero también dejar de valorar. Basta un momento de desequilibrio de esa supuesta línea recta que amenace con la caída al abismo cuando deja de ser costumbre, o bien porque la costumbre a nuestro alrededor pase a ser la de morir.
Acostumbrarse a cualquier cosa es una necesidad de hábito, somos seres de hábitos, mas la vida no es un hecho habitual, lo inerte es lo habitual y por eso todo lo que se deriva de la vida no es nada común aunque lo parezca. Hasta este planeta es  inhabitual en un universo bastante inhóspito o demasiado caliente o demasiado frío. Y el pensamiento que hace posible su comunicación a través de signos inteligibles como estas letras que lees es mucho más inhabitual. O que tu estés ahí leyéndolo. Primero, porque ha sido casual que tu estés ahora haciéndolo pudiendo estar haciendo otras muchísmas cosas. Y segundo, porque podrías perfectamente no existir, bien porque no hubieses nacido, bien porque ya hubieses muerto. Y yo también por las mismas razones pudiera no haber escrito esto. Así que este ”encuentro” acostumbrado o no, es también casual, en absoluto premeditado.
Somos además un grupo inmenso de células vivas revoloteando incesantes cumpliendo funciones  en un espacio, sufriendo un tiempo y naciendo o muriendo, conectadas con el aire y con los otros grupos de células vivas de una forma mayor o menor, pero capaces de reproducir otro grupo o grupos de células a través de esas conexiones.  Somos capaces de influir en el exterior ya sea consciente o inconscientemente o inlcuso en el interior, porque existe eso que llamamos consciencia aunque no sepamos del todo bien lo que es además de un cúmulo de emociones, reacciones, acciones y actitudes. Y encima, si de los millones de espermatozoos que fueron a fecundar el óvulo de tu madre (la mayoría de las veces ni siquiera uno lo fecundó por suerte para tu madre) no hubiese sido el que fue, tu no estarías aquí. Pero tampoco si sólo uno de tus ancestros (y los de todos) que se pierden en la prehistoria y son innumerables, no hubiese fecundado a la pareja que fecundó que también es tu ancestro. Y mientras estás vivo lo único que se conserva es el ”patrón de organización de su materia”, cada segundo, cada microsegundo eres otro
No te acostumbres a vivir porque no es algo habitual sino sorprendente.
 
 
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