LA SOLEDAD Y EL DOLOR.

Publicado: 12 febrero, 2009 en Sin categoría
La soledad es una sensación como el dolor, se puede comprender pero nunca se puede compartir. Una cosa va cogida de la mano de la otra bastante a menudo. Obviamente no me refiero al dolor por una rotura de un tobillo, aunque ese también se puede entender y hasta suavizar pero no compartir. Dame un poco de tu dolor de tobillo para que te duela menos es una expresión carente de sentido. El dolor emocional es a veces productor de otros dolores físicos psicosomáticos, pero son dolores diferentes no sé si más o menos terribles pues depende de la intensidad de ambos. Recuerdo una situación por la que pasé muy traumática que me produjo mucho dolor emocional. Lloraba impulsivamente por las esquinas y llegaba incluso a sentir un dolor físico muy intenso casi siempre en el estómago creado por la ansiedad ; una sensación muy desagrabable que no aconsejaría a nadie. El llanto fue para mí una válvula de escape muy necesaria en ese momento, pero me costaba mucho debido a cuestiones educacionales de género pues soy un chico, y a los chicos como saben se les educa en la idea de que llorar es debilidad y no hay que mostrarla e incluso reprimirla. Gran error porque tanto la risa como el llanto son mencanismos emocionales muy necesarios para toda persona. Otra cosa es el llanto o la risa exagerada o extremadamente impulsiva que puede incluso no responder a nada en concreto sino ser un reflejo patológico, como la risa y el llanto histérico por ejemplo; esa risa y ese llanto que no es nada cómica  y es realmente triste  por su ineficacia. Si lloras por todo o te ries por todo realmente es como si no te rieras o no lloraras por nada. Como el dolor no se puede compartir por mucha ‘compasión’ o ‘empatía’ que exista también se puede malentender e incluso valorar como algo positivo. El dolor, siempre que sea del otro, puede ser hasta envidiado. Hay gente que envidia la locura de Van Gogh porque cree que era lo que lo hacía un genial pintor, igual que el tremendo dolor que desprende la obra de Bacon, pero ellos sufrían mucho por su dolor emocional y envidiaban sin duda a quien no lo tenía como así lo demuestran las cartas del primero o algunas declaraciones del segundo.
El dolor, de cualquier tipo, te aisla además del mundo; te encierra junto a él en una sala oscura llena de soledad.  Te obliga a prescindir  de todo lo que no sea prestarle atención te guste o no. Cuando el dolor emocional a su vez se complementa con el otro, la sensación de soledad es incluso màs terrible. La primera vez que fui a un dentista sentí los dos tipos de dolor a la vez, el físico y el emocional, y nunca me he sentido más terriblemente solo, y soy un tipo que está muy acostumbrado a la soledad, tanto que casi siempre no la experimento como dolor sino como placer o al menos normalidad. Mas el dolor, que casi siempre viene ocasionado por algo externo, te obliga a mirar el lado oscuro de la soledad que no es más que el de la debilidad y en casos más graves el de la mortalidad. Y ese algo externo puede ser presenciar la debildad o la muerte de otro.  Platón, en uno de sus famosos diálogos, cuando habla de la muerte de  Sócrates dice llorar no por él que deseó y eligió su muerte envenenádose con cicuta, sino por sí mismo que se había quedado solo sin su maestro.

 

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