MIRAR A LA ESPALDA.

Publicado: 14 febrero, 2009 en Sin categoría
Miro siempre a la espalda y me trasnformo en estatua de sal una y mil veces. Como Orfeo regreso a los infiernos de los que creía que estaba a punto de salir porque desconfío de que Eurídice me siga. El traje de sal me escuece las heridas siempre abiertas gracias a la memoria. Y desde pequeño me atemorizan los animales terrestres, sobre todo los que no vuelan ni miran nunca a la espalda porque siempre están a la espalda. Yo no he nacido para ser un descendiente de mono Mr. Darwin, sino para volar y no necesitar mirar a la espalda, ni a ninguna otra parte que no sea al horizonte. Me han robado las alas  de la infancia y no logro ni caminar bien hacia adelante sin mirar de reojo a todas partes, sobre todo a otros animales descendientes de mono tan desconcertantes como uno mismo. Una vez conocí a una mujer pájaro pero se fue volando y no la pude seguir.  Sigo aquí cada vez más apelmazado y confuso. 
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