LA CÁRCEL DEL CUERPO.

Publicado: 7 mayo, 2009 en Sin categoría
 

Imprescindible que el cuerpo esté controlado para que esté controlada la mente. Al contrario del pensamiento cartesiano que separaba cuerpo y mente, todo no sólo forma parte de la misma cosa, sino que es la misma cosa. El género femenino es el más controlado en ese sentido a través de un gran negocio que se llama cosmética; es valorada en la medida que su cuerpo es valorado como bello, si no es así, es completamente desvalorado. Un hombre puede escapar, aunque cada vez menos, a esa especie de dictadura de la estética condicionada por la cosmética. La mujer continúa siendo el objeto y el hombre el sujeto. Pero la anorexia que era casi exclusivamente femenina (ya se ven casos, y en aumento, masculinos) encuentra su paralelo en la vigorexia antes casi exclusivamente masculina. Tanto una como otra no logra percibir la realidad como es más que conocido: la anoréxica se verá siempre gorda aunque esté en los huesos, y el vigoréxico flojo aunque tenga hiperdesarrollados hasta los músculos de los pies. El cáncer mismo o las enfermedades de deficiencia inmunológica -no sólo el SIDA- son los más claros exponentes del resultado nefasto de estos desequilibrios causados tanto por factores externos como internos. Pues los desequilibrios mentales debidos a desequilibrios físicos, y al contrario,  no son sólo una cuestión individual sino también social. El ”cuerpo” social sufre el mismo lógico desequilibrio. Todas las enfermedades que genera este desequilibrio cuerpo-mente individualmente tienen su equivalencia en lo social: existe unos cánceres sociales (”células” sociales desequilibradas creando elementos dañinos para el resto del ”cuerpo” social hasta el punto incluso de destruirlo), anorexia social (extrema delgadez de cualquier idea o proyecto ¿posmodernidad?, e imposibilidad de reconocer que es demasiado liviano), vigorexia social (obsesión con una idea o proyecto hasta el punto de volverlo fundamental y alimentarlo de anabolizantes ideológicos para inflarlo). Incluso se podría hablar hasta de alzheimer social (olvido cada vez mayor de todo pasado y con ello adquisición de inmadurez o más bien infantilismo generalizado)… Los cuerpos -y las mentes- son partes de otros cuerpos sociales, igual que las células que también poseen una especie de mente para desarrollar su función dentro del organismo,  son partes de los cuerpos individuales. Su desarmonía es destructiva y su armonía constructiva, puesto que la armonía equilibra las proporciones de un todo: http://es.wikipedia.org/wiki/Armon%C3%ADa

La danza ejecuta una suerte de mezcla entre la armonía musical, corporal y mental. Ejerce una disciplina, un orden dentro del desorden pero sin embargo fuera de un tipo de control hegemónico y unidireccional; lo contrario al cartesianismo tan occidental

http://es.wikipedia.org/wiki/Cartesiano

que separa cuerpo y mente, lo racional de lo emocional. El danzante adquiere consciencia de su cuerpo, lo siente como algo vivo y no sólo como una prolongación de su mente. Y lo muestra de esa forma. Es por eso que la belleza corporal del danzante es totalmente diferente a la ”belleza” muscular del culturista. Y es curioso que se llame ”culturismo” a la musculación en soledad, porque aunque no tenga que ver con la cultura en un sentido estricto, si lo tiene en un sentido mental y metodológico, al contrario de la danza que no busca la musculación en sí misma sino la belleza y la armonía; la musculación es en todo caso un medio no un fin como sucede en el culturismo. La danza es libertad del cuerpo y de la mente, envuelto en ritmo y armonía. Y los cuerpos (sociales o no), , en la medida de que se vuelven más culturistas y menos danzantes se cosifican y enferman o mueren (la muerte es la consecuencia de la enfermedad). Pero la enfermedad o muerte es estadística, previsible, controlable, la danza y la vida no. Así que paradójicamente se prefiere la enfermedad o la muerte al descontrol, a lo imprevisible, a lo inseguro aunque sin vida lo único que se puede dar es la nada. Otra vez Apolo luchando contra Dionisos el bailarín, diría Nietszche.


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comentarios
  1. Ivan Lopez dice:

    muy bueno el artñiculo, muchos son esclavos del cuerpo….y eso es un reflejo de su mente…ttalmente conforme con la busqueda de la belleza através de la danza….

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