OVER THE RAINBOW

Publicado: 4 octubre, 2009 en Sin categoría

Las palabras y por extensión los otros signos, pueden llevar a otros signos, y éstos a otros, y así hasta el infinito. Las palabras a su vez son a veces representación de imágenes mentales; pero no todas las palabras, algunas son simplemente expresiones  con  un significado meramente gramático. Esas imágenes mentales pueden también ser particulares además de generales, pero aún en las generales se mezclan elementos personales, es decir subjetivos, para su creación mental.  Les pongo un ejemplo personal:

La palabra ‘’California’’.  Cuando escucho California soy consciente que sirve para definir a un estado del Oeste de los EE.UU., que entre sus ciudades más importantes están Los Ángeles o San Francisco, que perteneció a México y lo perdió en una guerra del siglo XIX y de ahí el nombre hispano de sus ciudades. Que está Hollywood y el gobernador es Schwarzenegger… Mis conocimientos del lugar que define la palabra ‘’California’’me sirven para construir mi imagen mental de esa denominación topográfica; de hecho sé que es una denominación topográfica por esos conocimientos.  Pero por qué tengo esos conocimientos y no otros del lugar?? En principio porque esos conocimientos han llegado a mí a veces (no siempre, ya que podría ser pura casualidad) por algún tipo de motivación. Me explico. Me han interesado las pelis de Hollywood y me he interesado saber dónde está eso. Como me ha interesado saber dónde está eso, me he interesado a su vez por su historia y el motivo del nombre de sus ciudades hispanas. Y por el interés por su historia antigua y actual, y por el cine de Hollywood, me he enterado de que su gobernador es ese tipo austriaco tan mal político como actor, no, no hablo del tipo de bigote copiado de Chaplin. Los conocimientos, como los signos, también te llevan a otros hasta el infinito. Otra cosa es la capacidad de memorizarlos, pero eso es otra cosa. No obstante los ejercicios mnemotécnicos (de memoria) se basan en eso, relacionar unas palabras con otras, unas  imágenes con otras, o unas imágenes con palabras y viceversa.  

Pero luego está mi ‘’vínculo afectivo’’ con la palabra ‘’California’’ que luego se mezclará con lo otro creado a partir de ese conocimiento no empírico (práctico) pues nunca he estado en California. Cuando escucho o leo ‘’California’’, no puedo dejar de vincularlo con algo dulce, con colorido, con cajas de música (símbolo infantil), y en concreto con la canción Lilí Marlen. Por qué? Pues porque tal vez la primera vez que vi esa palabra (y la pude leer claro, pues si no puedes leer una palabra carece de todo tipo de significado,  a no ser que seas capaz de memorizarla visualmente y la relaciones con algo) fue escrita en un camión de los helados, que como saben, por lo menos los de aquí, utilizan de reclamo la canción Lilí Marlen con sonido de caja de música. Más tarde supe que esa canción, que me aportaba y aporta tan buenos recuerdos infantiles (el camión de los helados es para mí todo un generador de buenos recuerdos infantiles), tuvo una historia tremenda como por ejemplo que fue la única que escucharon todos los bandos en la Segunda Guerra Mundial,  ya que era de origen alemán pero luego vía Marlene Dietrich se la ‘’acapararon’’ los aliados. La canción, que habla de una chica que espera paciente la vuelta de su amado, era escuchada por soldados que en muchos de los casos no regresaban vivos a su casa. Y así lo quiso comunicar la excelente cantante alemana Ute Lemper a la que tuve la gran suerte de oír y que lograba con ello ponerte los pelos de punta. Y más aún cuando para mí la canción  es ‘’infantil’’ y esa que te espera es tu madre…

California a su vez me recuerda el verano, que aquí por suerte  no es demasiado caluroso, a playas, a colores, a helados por supuesto… es decir me transmite felicidad. Por eso la palabra California es para mí también un estado de ánimo.

California es también el titulo de una canción que me gusta mucho de John Mayall. La cuna de los jipis que siempre me parecieron curiosos, pero los verdaderos de los sesenta. También el lugar de algunas bandas que me gustan mucho como los Doors, o los Jefferson Airplane. California me suena a utopía, a sueño, a colores, a caramelos de colores, y a Judy Garland quinceñera (en apariencia porque parece que ya tenía los veinte en la peli) cantando en el Mago de Oz aquello de Over the rainbow. Y qué bonita que es la canción!!! Tocada por Jimi Hendrix es estratoscópica… Lástima que la botella la matara casi como a su hija Liza Minelli que heredó su voz y sus malos hábitos. Y tal vez me interesaron todas esas cosas porque las asociaba con esa idea positiva de California.

Si fuera de viaje a Los Ángeles, tal vez me llevaría un chasco, porque me han dicho que es bastante fea. Así que en este caso el conocimiento empírico del lugar que define una palabra puede llevarme a contradecir mi imagen mental subjetiva cargada de emociones positivas.

Y a propósito, los jipis tenían una extraña interpretación del Mago de Oz en la que el mago de Oz era Nixon… Hace poco la volví a ver en pantalla grande y disfruté como un… niño con un helado. De esas pelis de Hollywood hablaba obviamente no de las del gobernator Chochenager.

 

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